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MONÓLOGO DE VERSOS

Tantos siglos, tantas vidas, tantos cuerpos

y nuestras almas fueron escogidas.

Un torrente de emociones se cruza entre nosotros

pero debemos soportar el peso del destino

que implacablemente hoy nos pone de frente,

encabezando la lista negra de los imposibles de la vida.


Escribo porque no quiero callármelo

quiero pretender que converso contigo en este monólogo de versos

aferrándome a la idea de dejar un vestigio

unas líneas de nostalgia en las que puedas reconocerte

y abrazar de vez en cuando

el aroma tibio de mi recuerdo,

la imagen fresca de mis dedos entre tus labios,

mis manos resbalando por tus mejillas

y los “te quiero” que nos juramos.


Siento aún en medio del alma

la necesidad insoportable de ti

las ganas de amputar de mi retina

la urgencia de tus besos con los que pequé

aquellos que serían los primeros y los últimos,

pues no advertí que apenas llegábamos ya nos íbamos;

si supieras que desde entonces mis labios se mantienen intactos

como esperando absurdamente tu llegada.


Antes del final de estos versos, hay algo que debes saber:

te quise desde que te vi

y pese a que hemos vuelto a ser extraños,

te seguiré queriendo;

fuimos fugaces, pero fuimos del alma

y a lo que es del alma no se puede escapar

pues está escrito con tinta imborrable

por la mano de Dios.


Y aunque kilómetros de nostalgias nos separan

me buscarás desesperado en otros besos

me reconocerás en los pedazos de ti que no se acomodan

en el humo espeso de los suspiros que se atoran en tu garganta

en los lugares que nunca estuvimos,

y en tus canciones de piano...

huiremos el uno del otro, para volvernos a encontrar.


Incapaces fuimos de construir un edificio a prueba de imposibles

el amor de los valientes no era para nosostros

olvidamos las promesas en aquel aeropuerto,

sin que tu nombre quepa en la maleta;

mal gastamos demasiado en cada beso que no nos dimos

en las distancias que no nos atrevemos a acortar

en las copas del vino que no bebimos

en los “te quiero” a los que me acostumbré y no volverán.


Y ¿cómo desacostumbrarme de ti si eres un pedazo de mi?

¿cómo cambiar de planes

si hay planes eternos que nos arrastraron hasta aquí?

No nos contaron lo dificil que es luchar

contra esos planes que van en contravía...


Y entre las líneas de este último poema que te escribo

solo me queda por decir:

te agradezco por llegar y te agradezco por marcharte;

después de este huracán de emociones

comprendí finalmente que llegaste para despertarme,

para enseñarme la verdad que no percibía

y aunque en el punto final de este verso

intentaré ahogar tu recuerdo de una vez por todas,

cada vez que mire mis cicatrices

sabré que nunca te marchaste del todo,

mas se te olvidó cerrar una herida que aún sangra,

quizás otros amores la acaricien

hasta que deje de doler.


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