CUANDO TÚ TE HAYAS IDO
Cuando tú te hayas ido y tus ojos ya no me miren he de decir lo que nadie habrá dicho y el viento habrá amado mi cuerpo y yo misma diré mi nombre respirando con los ojos entreabiertos y las manos mojadas. Cuando tú te hayas ido todavía en mi puño latirá el dolor y el deseo íntegro de resignación muriendo, supondrá alcanzarte. Por los océanos inundados de distancia te rebuscaré llamaré Soledad a las cosas sin nombre y desde ese lugar donde el olvido condena, esbozaré taciturnos poemas que intenten devolverme a tu pecho lejano. Años creeré tu olor y he de presentir que vienes cual viento veloz de madrugada, ágil como gacela y prepararé mis grilletes a eternizarte. me encontrarás tuya… tan tuya susceptible a ti todavía, inmolada por tu recuerdo. Cuando tú te hayas ido todo estará vacío y descansará será tarde y la vida se me habrá ido y sentiré rabia de aquel día… rabia por haberte mirado hace mucho tiempo ya. Cuando tú te hayas ido las letras de tu nombre retumbarán en mi mente como destellos errabundos que brotan cada día y mueren sin cesar.
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